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Spinetta es amor

14 Feb

Spinetta con Charly García, Fito Páez, Andrés Calamaro y León Gieco.

Hoy se celebra el día de San Valentín (patrono del amor), así que qué mejor que leer a una de las personas que más dio a la lírica de nuestro rock nacional. El siguiente texto fue escrito en 1973 por Luis Alberto Spinetta y da gusto compartirlo… y que viva el amor!

“Son tantos los matices que comprenden la actitud creativa de la música local -entendiendo que en esa actitud existe un compromiso con el momento cósmico humano-, son tantos los pasos que sucesivamente deforman los proyectos, incluso los más elementales como ser mostrar una música, reunir mentes libres en un recital, producir en suma algún sonido entre la maraña complaciente y sobremuda que: EL QUE RECIBE DEBE COMPRENDER DEFINITIVAMENTE QUE LOS PROYECTOS EN MATERIA DE ROCK ARGENTINO NACEN DE UN INSTINTO.
Por lo tanto: el Rock no le concierne a ciertas músicas que aparentemente INTUIDAS POR LAS NATURALEZAS DE QUIENES LAS EJECUTAN siguen guardando una actitud paternalista, tradicional en el sentido enfermo de la tradición, formulista, mitómana, y en la última floración de esta contaminación, sencillamente “facha”.
Sólo en la muerte muere el instinto.
Por lo tanto, si éste se mantiene invariable, adjunto a la condición humana a la que necesitamos modificar para reiluminarnos masivamente, quiere decir que tal instinto es la vida.
El Rock no es solamente una forma determinada de ritmo o melodía.
Es el impulso natural de dilucidar a través de una liberación total los conocimientos profundos a los cuales, dada la represión, el hombre cualquiera no tiene acceso.
El Rock muere sólo para aquellos que intentaron siempre reemplazar ese instinto por expresiones de lo superficial, por lo tanto lo que proviene de ellos sigue manteniendo represiones, con lo cual sólo estimulan “EL CAMBIO” exterior y contrarrevolucionario.
Y no hay cambio posible entre opciones que taponan la opción de la liberación interior.
El Rock no ha muerto.
En todo caso, cierta estereotipación en los gustos de los músicos debería liberarse y alcanzar otra luz. El instinto muere en la muerte, repito. El Rock es el instinto de vivir y en ese descaro y en ese compromiso. Si se habla de muerte se habla de muerte, si se habla de vivir, VIDA.
Más vale que los rockeros, cualesquiera sean sus tendencias (entre las cuales dentro de lo que se entiende por instinto de Rock no hay mayores contradicciones) jamás se topen con los personajes hijos de puta demonios colaterales del gran estupefaciente de la represión que pretende conducirnos por el camino de la profesionalidad.
Porque en esa profesionalidad se establece -y aquí entran a tallar todas las infinitas contusiones por las que se debe pasar hasta llegar a dar un juego que contradice a la liberación, que pudre el instinto, que modifica como un cáncer incontenible la piel original de la idea creada hasta hacerla, en algunos casos, pasar a través de un tamiz en el que la energía totalizadora de ese nuevo lenguaje abandona la sustancia integral que el músico dispuso por instinto en su momento de crear, y luego esa abortación está presente en los escenarios, en la afinación, hasta en la imagen exterior del mensaje cuando por fin se hace posible verlo.
Tengo conciencia de que el público ve esta debilidad y no se libera: sufre.
Luego esta ausencia de totalidad, esa parcialidad, es el negocio del Rock.
El negocio del cual viven muchos a costa de los músicos, poetas, autores, y hombres creativos en general.
O sea, esta difamación de proyectos sólo adquiere relieve en esa “ganancia” que representa haber ejecutado el negocio, y solamente en ese nivel hay una aparente eficacia.
Es la parcialidad de pretender que algo que es de todos termina en definidas cuentas en manos de aquellos bastardos de siempre.
Este mal, por último rebote, cae nuevamente en la nuca de los músicos, y los hace pelota.
Luego de participar del juego, son muy pocos los que aún permanecen con fuerzas para impedir la trampa al repetir una y otra vez el juego mediante el cual expresarse, o simplemente arriesgar en el precipicio de la deformación un mensaje que por instintivo es puro y debería llegar al que lo recibe tal cual nació.
Este juego pareciera ser el único posible (hay mentalidades que nos fuerzan a que sea así).
Lo importante es que hay otros caminos.
Luego de haber caído tantas veces antes de ejecutar esa caída final, parábola definitiva en la que se cierran los cerebros para no amar ni dar, hay muy pocos músicos que pueden seguir conservando ese instinto.
DENUNCIO SIN EL LIMITE DE LA DENUNCIA A LO QUE NO RECIBE DENUNCIA A LO QUE LA DENUNCIA TRASPASA A ALGO PEOR QUE LA DENUNCIA.
Denuncio a los representantes y productores en general, y los merodeadores de éstos sin excepción, por indefinición ideológica y especulación comercial.
Ya que estos no se diferencian de los patrones de empresa que resultan explotadores de sus obreros.
O sea, por ser los engranajes de un pensamiento de liberación a quienes no les interesa que toda la pieza se mueva, dado que al producirse el más mínimo movimiento, serían los primeros en auto reprimirse y dejarían por tanto de participar en la cosa.
Denuncio a ciertas agrupaciones musicales que se alimentan con esas mentalidades no libres, a pesar de contar con el apoyo del público de mente libre.
Denuncio a otros grupos musicales por repetitivos y parasitarios, por atentar contra la música amplia y desprejuiciada, estableciendo mitos con imágenes calcadas de otras músicas que son tan importantes como las que ellos no se atreven a crear ni sentir.
Denuncio a los tildadores de lo extranjerizante, porque reprimen la información necesaria de músicas y actitudes creativas que se dan en otras partes del planeta, y porque consideran que los músicos argentinos no pueden identificarse con sentimientos hoy día universales.
Además es de prever que si estos señores desconocen que la Argentina provee a su música nuevos contenidos nativos, ellos mismos están minimizando la riqueza de una creación local apenas florecida.
Denuncio a otras mentalidades por elitistas y pronosticadoras del suceso de la muerte de algo que por instintivo no puede morir antes de la vida misma.
Denuncio a las editoriales “fachas” por distribuir información falsa en sí misma, y por deformar la información verdadera para hacerla coincidir con las otras mentalidades a las que denuncio.
Denuncio a los participantes de toda forma de represión por represores y a la represión en sí por atañer a la destrucción de la especie.
Denuncio finalmente a mi yo enfermo por impedir que mi centro de energía esencial domine este lenguaje al punto que provoque una total transformación en mí y en quien se acerque a esto.
El rock, música dura, cambia y se modifica, en un instinto de transformación”.

 

Luis Alberto Spinetta

Spinetta celebró sus 40 años con la música con un show de 5 horas en Vélez

6 Dic

Luis Alberto Spinetta.

Si tuviese que describir el show de anoche en una sola palabra sería INCREIBLE. El flaco a pesar de tener cada vez más años demostró que no se achica a la hora de hacer un recital. Con su historia musical, que siempre queda corta, hizo un repaso de sus canciones a lo largo de su carrera y el espectáculo duró 5 horas. Las 37.ooo personas presentes teníamos una sensación ambigua, pasmados y sorprendidos por la magnitud del show y exhaustos por estar cinco horas de pie y con bastante cansancio físico.

Pero honestamente fue esos de los shows que uno realmente dice que agradece de haber estado ahi por la genialidad del mismo. Si uno se pone a pensar la calidad y cantidad de músicos que pasaron anoche por el escenario queda anonadado…

Felicito al que apostó por la música y decidió ir a ver un buen espectáculo cultural…

Los dejo con una nota bastante completa que repasa con detalles el magnifico recital que realizó anoche Luis Alberto Spinetta (Gracias Flaco y Felices 40 años con la música bien merecidos):

A eso de las 22 horas, con una hora de demora de lo pactado originalmente, Luis Alberto Spinetta salió a escena. Primero agradeció a muchos de los músicos que tocaron con él durante su extensa trayectoria y que no pudieron ser de la partida de este concierto de sus Bandas eternas (Pedro Aznar, Frank Ojtersek, entre otros) y disculpándose ante los músicos que le gustan y que no serían versionados esa noche (Moris, Indio Solari, Andrés Calamaro y Hugo Fatorrusso, “el más grande talento que dio el Río de la Plata”, fueron los más destacados). Y luego, con su banda actual y el bellísimo “Mi elemento”, comenzó el recital.

Hubo dos segmentos bien marcados en el show, y cada uno de ellos contó con 25 canciones. En el primero, Spinetta repasó temas de Jade y de su trayectoria solista con multitud de invitados, se permitió hacer covers de gemas ajenas (“Mariposas de madera” de Miguel Abuelo sólo con su guitarra, “El rey lloró” de Litto Nebbia, “Adonde está la libertad” de Pappo con Juanse en voz). Las intervenciones de históricos tecladistas de Jade como Juan del Barrio, Diego Rappoport y Leo Sujatovich dieron un clima de intimidad casi inédito para un estadio de fútbol (más que nada los dos últimos que, acompañando a la casi desnuda voz del Flaco, brillaron con “Ella también”, “Umbral”, “Era de uranio” y “Vida siempre”). Fito Páez puso su piano al servicio de “Las cosas tienen movimiento” y “Asilo en tu corazón”; Gustavo Cerati cumplió “el sueño del pibe” (sic) al cantar “Té para tres” y “Bajan” y, tras una toma hip hop de “Necesito tu amor” de Manal con Dante y Leeva, una hermosa versión de “Filosofía barata y zapatos de goma” fue el preludio para la aparición de Charly García, con uno de los plenos de la noche: “Rezo por vos”. Final de la primera mitad, en donde no faltaron los habituales diálogos con el público (“Flaco, ¡no te mueras nunca!”. “Vos tampoco, porque si yo me muero, vas a necesitar un testigo”) y las menciones a los músicos geniales que iban a ser parte de la escena, que de tanto repetirse por parte de Luis terminó siendo una suerte de guiños cómplice con la gente.

El Flaco y Charly después de Rezo Por Vos.

En la segunda parte tocó con Los Socios del Desierto, Inivisble, Pescado Rabioso y culminó con Almendra…

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