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Messi es un perro…

12 Jun

Impecable texto de Hernán Casciari (argentino creador de Orsai). Los dejo con el escrito:

Messi y su perro.

Escribí esto hace dos o tres meses. Pero bien podía haberlo escrito el sábado a la noche, después del cuatro a tres contra Brasil. Esta reflexión apareció en las páginas 128 y 129 de la revista Orsai número seis y, desde que se publicó, me moría de ganas de ponerla en el blog, de contrabando. Solamente esperaba el momento oportuno para que cada palabra tuviera, otra vez, el apoyo de lo inmediato. Y hoy es buen momento. Me reafirmo, entonces, en la teoría del hombre perro.

El texto empezaba así:

La respuesta rápida es por mi hija, por mi esposa, porque tengo una familia catalana. Pero si me preguntan en serio por qué sigo acá, en Barcelona, en estas épocas horribles y aburridas, es porque estoy a cuarenta minutos en tren del mejor fútbol de la historia.

Quiero decir: si mi esposa y mi hija decidieran irse a vivir a Argentina ahora mismo, yo me divorciaría y me quedaría acá por lo menos hasta la final de la Champions. Y es que nunca se vio algo parecido adentro de una cancha de fútbol, en ninguna época, y es muy posible que no ocurra más.

Es verdad, estoy escribiendo en caliente. Redacto esto la misma semana en que Messi hizo tres para Argentina, cinco para el Barça en Champions y dos para el Barça en Liga. Diez goles en tres partidos de tres competiciones diferentes.

La prensa catalana no habla de otra cosa. Durante un rato, la crisis económica no es el tema de inicio en los noticieros. Internet explota. Y en medio de todo esto a mí me acaba de pasar por la cabeza una teoría extraña, muy difícil de explicar. Justamente por eso intentaré escribirla, a ver si termino de darle vuelo.

Todo empezó esta mañana: estoy mirando sin parar goles de Messi en Youtube, lo hago con culpa porque estoy en mitad del cierre de la revista número seis. No debería estar haciendo esto.

De casualidad hago clic en una compilación de fragmentos que no había visto antes. Pienso que es un video más de miles, pero enseguida veo que no. No son goles de Messi, ni sus mejores jugadas, ni sus asistencias. Es un compilado extraño: el video muestra cientos de imágenes —de dos a tres segundos cada una— en las que Messi recibe faltas muy fuertes y no se cae.

http://www.youtube.com/watch?v=I0gS5CshUDE

No se tira ni se queja. No busca con astucia el tiro libre directo ni el penal. En cada fotograma, él sigue con los ojos en la pelota mientras encuentra equilibrio. Hace esfuerzos inhumanos para que aquello que le hicieron no sea falta, ni sea tampoco amarilla para el defensor contrario.

Son muchísimos pedacitos de patadas feroces, de obstrucciones, de pisotones y trampas, de zancadillas y agarrones traicioneros; nunca las había visto a todas juntas. Él va con la pelota y recibe un guadañazo en la tibia, pero sigue. Le pegan en los talones: trastabilla y sigue. Lo agarran de la camiseta: se revuelve, zafa, y sigue.

Me quedé, de repente, atónito, porque algo me resultaba familiar en esas imágenes. Puse cada fragmento en cámara lenta y entendí que los ojos de Messi están siempre concentrados en la pelota, pero no en el fútbol ni en el contexto.

El fútbol actual tiene una reglamentación muy clara por la que, muchas veces, caer al suelo es asegurar un penal, o conseguir que se amoneste al zaguero contrario es propicio para futuros contragolpes. En estos fragmentos, Messi parece no entender nada sobre el fútbol ni sobre la oportunidad.

Se lo ve como en trance, hipnotizado; solamente desea la pelota dentro del arco contrario, no le importa el deporte ni el resultado ni la legislación. Hay que mirarle bien los ojos para comprender esto: los pone estrábicos, como si le costara leer un subtítulo; enfoca el balón y no lo pierde de vista ni aunque lo apuñalen.

¿Dónde había visto yo esa mirada antes? ¿En quién? Me resultaba conocido ese gesto de introspección desmedida. Dejé el video en pausa. Hice zoom en sus ojos. Y entonces lo recordé: eran los ojos de Totín cuando perdía la razón por la esponja.

Yo tenía un perro en la infancia que se llamaba Totín. Nada lo conmovía. No era un perro inteligente. Entraban ladrones y él los miraba llevarse el televisor. Sonaba el timbre y no parecía oírlo. Yo vomitaba y él no venía a lamer.

Sin embargo, cuando alguien (mi madre, mi hermana, yo mismo) agarraba una esponja —una determinada esponja amarilla de lavar los platos— Totín enloquecía. Quería esa esponja más que nada en el mundo, moría por llevarse ese rectángulo amarillo a la cucha. Yo se la mostraba en mi mano derecha y él la enfocaba. Yo la movía de un lado a otro y él nunca dejaba de mirarla. No podía dejar de mirarla.

No importaba a qué velocidad moviera yo la esponja: el cogote de Totín se trasladaba idéntico por el aire. Sus ojos se volvían japoneses, atentos, intelectuales. Como los ojos de Messi, que dejan de ser los de un preadolescente atolondrado y, por una fracción de segundo, se convierten en la mirada escrutadora de Sherlock Holmes.

Descubrí esta tarde, mirando ese video, que Messi es un perro. O un hombre perro. Esa es mi teoría, lamento que hayan llegado hasta acá con mejores expectativas. Messi es el primer perro que juega al fútbol.

Tiene mucho sentido que no comprenda las reglas. Los perros no fingen zancadillas cuando ven venir un Citroën, no se quejan con el árbitro cuando se les escapa un gato por la medianera, no buscan que le saquen doble amarilla al sodero. En los inicios del fútbol los humanos también eran así. Iban detrás de la pelota y nada más: no existían las tarjetas de colores, ni la posición adelantada, ni la suspensión después de cinco amarillas, ni los goles de visitante valían doble. Antes se jugaba como juegan Messi y Totín. Después el fútbol se volvió muy raro.

Ahora mismo, en este tiempo, a todo el mundo parece interesarle más la burocracia del deporte, sus leyes. Después de un partido importante, se habla una semana entera de legislación.

¿Se hizo amonestar Juan exprofeso para saltarse el siguiente partido y jugar el clásico? ¿Fingió realmente Pedro la falta dentro del área? ¿Dejarán jugar a Pancho acogiéndose a la cláusula 208 que indica que Ernesto está jugando el Sub-17? ¿El técnico local mandó a regar demasiado el césped para que los visitantes patinen y se rompan el cráneo? ¿Desaparecieron los recogepelotas cuando el partido se puso dos a uno, y volvieron a aparecer cuando se puso dos a dos? ¿Apelará el club la doble amarilla de Paco en el Tribunal Deportivo?
¿Descontó correctamente el árbitro los minutos que perdió Ricardo por protestar la sanción que recibió Ignacio a causa de la pérdida de tiempo de Luis al hacer el lateral?

No señor. Los perros no escuchan la radio, no leen la prensa deportiva, no entienden si un partido es amistoso e intrascendente o una final de copa. Los perros quieren llevarse siempre la esponja a la cucha, aunque estén muertos de sueño o los estén matando las garrapatas.

Messi es un perro. Bate records de otras épocas porque solo hasta los años cincuenta jugaron al fútbol los hombres perro. Después la FIFA nos invitó a todos a hablar de leyes y de artículos, y nos olvidamos que lo importante era la esponja.

Y entonces un día aparece un chico enfermo. Como en su día un mono enfermo se mantuvo erguido y empezó la historia del hombre. Esta vez ha sido un chico rosarino con capacidades diferentes. Inhabilitado para decir dos frases seguidas, visiblemente antisocial, incapaz de casi todo lo relacionado con la picaresca humana. Pero con un talento asombroso para mantener en su poder algo redondo e inflado y llevarlo hasta un tejido de red al final de una llanura verde.

Si lo dejaran, no haría otra cosa. Llevar esa esfera blanca a los tres palos todo el tiempo, como Sísifo. Una y otra vez. Guardiola dijo, después de los cinco goles en un solo partido:

—El día que él quiera hará seis.

No fue un elogio, fue la expresión objetiva del síntoma. Lionel Messi es un enfermo. Es una enfermedad rara que me emociona, porque yo amaba a Totín y ahora él es el último hombre perro. Y es por constatar en detalle esa enfermedad, por verla evolucionar cada sábado, que sigo en Barcelona aunque prefiera vivir en otra parte.

Cada vez que subo las escaleras internas del Camp Nou y de pronto veo el fulgor del pasto iluminado, en ese momento que siempre nos recuerda a la infancia, digo lo mismo para mis adentros: hay que tener mucha suerte, Jorge, para que te guste mucho un deporte y te toque ser contemporáneo de su mejor versión, y, trascartón, que la cancha te quede tan cerca.

Disfruto esta doble fortuna. La atesoro, tengo nostalgia del presente cada vez que juega Messi. Soy hincha fanático de este lugar en el mundo y de este tiempo histórico. Porque, me parece a mí, en el Juicio Final estaremos todos los humanos que han sido y seremos, y se formará un corro para hablar de fútbol, y uno dirá: yo estudié en Amsterdam en el 73, otro dirá: yo era arquitecto en São Paulo en el 62, y otro: yo ya era adolescente en Nápoles en el 87, y mi padre dirá: yo viajé a Montevideo en el 67, y uno más atrás: yo escuché el silencio del Maracaná en el 50.

Todos contarán sus batallas con orgullo hasta altas horas. Y cuando ya no quede nadie por hablar, me pondré de pie y diré despacio: yo vivía en Barcelona en los tiempos del hombre perro. Y no volará una mosca. Se hará silencio. Todos los demás bajarán la cabeza. Y aparecerá Dios, vestido de Juicio Final, y señalándome dirá: tú, el gordito, estás salvado. Todos los demás, a las duchas.

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Nota extraída de Orsai (Hernán Casciari)

Libro del mes: “Tokio Blues (Norwegian Wood)” de Haruki Murakami

1 Ago

Desde hace mucho tiempo que no me pasaba con un libro lo que me pasó con este. Y la única palabra correcta para redefinir todo lo anterior es atrapar. Sin lugar a dudas, Murakami tiene una pluma privilegiada, y con un lenguaje simple pero concreto logra que todo lo que quiere transmitir llegue a destino. Es uno de los mejores libros que leí y creo que va a ser de los de cabecera.

La historia está narrada por su protagonista, Toru Watanabe, que evoca en la novela el tiempo en que residió en Tokio (a fines de los años 60) durante su primer año como estudiante universitario. A través de los recuerdos de Toru el lector es testigo del desarrollo de sus relaciones con dos mujeres muy distintas: Naoko, una chica bella y con una vida emocional agitada, y la sociable y animada Midori.

Esto dice la contratapa:

Mientras aterriza en un aeropuerto europeo, Toru Watanabe escucha una vieja canción de los Beatles que le hace retroceder a su juventud, al turbulento Tokio de los años sesenta.Recuerda entonces con melancolía a la misteriosa Naoko, la novia de su mejor amigo de la adolescencia. El suicidio de éste les distanció durante un año, hasta que se reencontraron e iniciaron una relación íntima. Sin embargo, la aparición de otra mujer en su vida lleva a Toru a experimentar el deslumbramiento y el desengaño allí donde todo debería cobrar sentido: el sexo, el amor y la muerte.

Y además aparece la opinión del periodista del diario El País, Rodrigo Fresán, quién agrega:  “Advertencia: Murakami -al igual que los Beatles- produce adicción, provoca numerosos efectos secundarios y su modo de narrar tiene algo de hipnótico y opiáceo”.

Breve reseña biográfica:

Haruki Murakami (Kioto, 1949) es uno de los pocos autores japoneses que ha dado el salto de escritor de culto a autor de prestigio y grandes ventas tanto en su país como en el exterior. Ha recibido prestigiosos premios como el Noma, el Tanizaki, el Yomiuri y el Franz Kafka, así como el Arcebispo Juan de San Clemente, concedido por estudiantes gallegos. Recientemente, ha sido distinguido con la Orden de las Artes y las Letras por el Gobierno español. Tusquets Editores ha publicado siete novelas suyas –Crónica del pájaro que da cuerda al mundo; Sputnik, mi amor; Al sur de la frontera, al oeste del Sol; Tokio blues. Norwegian Wood; Kafka en la orilla; After Dark yEl fin del mundo y un despiadado país de las maravillas– y el libro de relatos Sauce ciego, mujer dormida (II Premio Frank O’Connor). Homenaje al volumen De qué hablamos cuando hablamos de amor, de Raymond Carver, este libro es tal vez el más personal de los suyos, donde manifiesta más ampliamente sus opiniones sobre la literatura y sus propias obras, y, según la crítica, una obra «fascinante…  una joya brillante y rara, donde Murakami despliega su filosofía vital con una claridad y una fuerza que atraerán a un amplio público, incluso a aquellos que no ambicionan escribir complejas novelas ni participar en extenuantes maratones.

Otras recomendaciones:

“Historia de la Homosexualidad en la Argentina” de Osvaldo Bazán

“Siddhartha” de Hermann Hesse

“Operación Masacre” de Rodolfo Walsh

“Las Venas Abiertas de América Latina” de Eduardo Galeano

Libro del mes: “Historia de la Homosexualidad en la Argentina” por Osvaldo Bazán

2 Jul

Las redes sociales, a mi entender, si uno las usa mesuradamente y con cuidado, pueden llegar a ser muy útiles. Este es el caso. Como todos saben, una vez por mes recomendamos un libro que nos parece que vale la pena transmitirlo para abrir un poco más las cabezas. Y este mes tocó la “Historia de la Homosexualidad en la Argentina”, libro en el cual el amable Osvaldo Bazán investigó durante años y logró encontrar documentos nunca antes revelados.

Osvaldo muy humildemente me dejó que publicara el resumen que él mismo hizo de su libro, así que a continuación los dejo con su valiosa sinopsis:

“Estuve en Brasil y leí -Devassos no Paraiso- de Silvio Trevissan. Me impactó. Ahí Trevissan cuenta algunas historias de la historia de la homosexualidad en Brasil. Me dieron ganas de ver cómo había sido la historia acá, sabiendo que algunas cosas seguramente compartíamos. Constanza Brunet, que estaba dando sus primeros pasos con la querida editorial Marea, me llamó y me dijo si quería hacer un libro sobre la historia de la homosexualidad en la Argentina. Juntamos mis ganas y las suyas y me puse a investigar. Salió este libro lleno de asombro, porque asombro fue lo que me ocurrió investigando. No podía creer que hubiera tanto registro de la represión. Después entendí, lo que quedaba registrado era el castigo, porque era ejemplificador. Reprimían y querían que se supiera que estaban reprimiendo. Alguien me dijo que es la historia de la represión a la homosexualidad. No debe ser casual que la diversidad sexual se pueda contar desde su negación.

Sabíamos con Constanza que la palabra “Homosexualidad” en la tapa iba a ser un inconveniente. Que muchos lectores no se animarían a pedir (¡en 2004!) a pedir este libro en las librerías. Surgió la posibilidad de llamarlo “Historia de la diversidad sexual” pero nos parecía que sería desmerecer un trabajo en el que creíamos. Hoy el libro sigue siendo material de consulta y puntapié para otras investigaciones. Me encantó aplicar las técnicas del periodismo a este libro. Son notas periodísticas que se suman y que describen 500 años de represión; todas juntas permiten armar el frizo político que aclara un poco las cosas. El poder siempre usó políticamente a la homosexualidad, creó un enemigo débil y aunó fuerzas en su contra. Lo hizo la iglesia decretando que la homosexualidad era un pecado. Lo hizo la ciencia cuando dijo que era una enfermedad. Lo terminó el estado cuando dijo que era un delito. Pecado, enfermedad, delito. Iglesia, ciencia, estado. De eso habla este libro, a través de decenas, centenas, miles de personas, algunas anónimas, otras no tanto, que vivieron como pudieron su diferencia”.

Osvaldo Bazán

Agradecemos la generosidad de Osvaldo y recomendamos a todos que lean su libro (yo aún no lo leí, pero cuando termine el que estoy leyendo agarro este)

Si querés saber más de este libro y te querés enterar de toda su carrera, a continuación les dejo unos links.

El que quiera comprar Historia de la Homosexualidad en la Argentina, haga click acá.

El que quiera informarse acerca de Osvaldo Bazán, haga click acá.

Otras recomendaciones:

“Las Venas Abiertas de América Latina” de Eduardo Galeano

“Operación Masacre” de Rodolfo Walsh

“Cien Años de Soledad” de Gabriel García Márquez

“El Proceso” de Franz Kafka

“Siddhartha” de Hermann Hesse

Martín Palermo, una historia sin fin…

22 Jun

Es ocasión para el poeta encontrar su héroe en los rincones mas inesperados de la humanidad. He aquí la ocasión, la oportunidad hecha realidad, encuentro mitológico entre quien canta y quien actúa. El encuentro entre mi persona, poeta posmoderno y Martin Palermo, héroe posmoderno.

Se habla mucho, se murmura mucho mas. Pero la verdad es siempre inmaculada en su concepción. Es tarea de los poetas, mal que les pese a los sofistas reyes sin corona de la realidad ontológica, el exaltar las verdades que atraviezan de claro en claro, las enturbiadas noches de la madre tierra.
Y Martin Palermo, héroe entre titanes, es potencia pura de la verdad de un pueblo, golpeado y machucado, pero nunca arrodillado.

Titanes hay muchos, héroes son pocos. El Titán tiene el poder y el talento. El héroe se gana el amor de un pueblo. He aquí nuestro héroe Martin Palermo que ha entrado en el reservado panteón de héroes nacionales. Cada época se forja, se inventa y exalta a sus hijos amados. Alguna vez San Martin lo fue para la Patria en formación, alguna vez el Che Guevara lo fue para el pueblo revolucionario, hoy En la Era de la Posmodernidad, este héroe se llama Martin Palermo.

Muchos afirmarán insultarán señalarán, pero este poeta desvaría, exagera, dice boludeces a la enésima potencia. Pero el Poeta no se inmuta ante las acusaciones de unos pocos aristócratas del conocimiento, habitatantes de sus torres de sofismos y marfil enmohedecido. El Poeta es voz del Pueblo, y el Pueblo es nicho de las pasiones y el espíritu de época. Y el Pueblo vitorea, corea el nombre sagrado: Paaaaleermooo, Paaaaleermooo.

Los excépticos, envidiosos y resentidos, por su excesiva racionalidad, no lo pueden creer, apenas tolerar. ¿¿Palermo en la Selección?? No merece ni estar de aguatero decían. Pero los héroes se conocen entre sí, reconocen ese plus, esa mano divino que los proteje, Maradona, un héroe de mil batallas, lo sabía, lo sabía y lo convoca. Palermo vuelve a la selección. Palermo héroe de Casa Amarrilla, héroe local de Boca Juniors, exigía dar el salto. El tranpolín de la gloria, de héroe de aldea, a héroe nacional.

Los Titanes, vagos, perezosos y pechos fríos están cómodos en sus lugares de privilegio. Habitan el Olimpo holgadamente.
El héroe, carente de otro poder, mas que su voluntad se hace a fuerza de batallas ganadas, hazañas hechas. Pero ningún héroe es Ganador desde su origen. Mas todo lo contrario, el héroe es héroe porque estuvo en algún momento en la otra vereda, el héroe muestra su caracter no por las victorias presentes, mas bien por sus derrotas pasadas.
El héroe es héroe porque demuestra su gran capacidad de sobreponerse a la adversidad, a las injusticias de este mundo. El héroe es la victoria del Sujeto sobre el Objeto. He aquí su Grandeza, su Resplandor, su Horizonte para las masas populares.

He aquí porque Martin Palermo, es héroe. Héroe de pueblo.
Sabido es, claramente, la torpeza de Martin en el manejo del balón. (como un Hanamichi Sakuragi, pero en este caso de carne y hueso), es bien visto las limitaciones técnicas de Martin Palermo como jugador de fútbol. Pero he aquí la fuerza de voluntad de este muchacho. Su tenacidad, su optimismo, su garra, ganas y sobre todas las cosas su lema “rendirse jamás”.

Martin Palermo es sinónimo de Gol. No hay delantero hoy que demuestre mayor simetría que Martin Palermo. Se dice de los sofistas, pura suerte, oportunismo. Pero ¿¿quién tuviera esa suerte?? ¡quién pudiera estar en el momento justo y en el lugar justo?? La suerte es la estratagema de los escépticos y los perdedores. La suerte no viene, la suerte se la busca. Y Martin Palermo se la ha buscado, ¡¡¡Y Como se la Ha encontrado!!!!…… Digame, ¿¿quién puede tener mas ojete que este muchahco??, nadie. Acaso es porque hay un Dios que favorece a algunos en detrimento de otros. No, ni modo. La Suerte es el olfato de los ganadores. Hay método en la suerte, hay voluntad de poder en la suerte. Son solo sofismas. El que Sabe, Conoce, Puede, y Hace. En este caso los Goles. No todos son goleadores natos, Martin lo es. Y muy a pesar de los preciosistas del buen juego. Aún tosco, torpe, Martin es goleador de raza.

A San Salvador Martin Pescador Palermo. Una y mil vivas del pueblo argentino futbolero.

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Texto extraído de Sociales Foro (Gracias Nico Antonelli)

Adiós a un Grande, murió José Saramago

18 Jun

El escritor portugués José Saramago, Nobel en 1998 y una de las más brillantes plumas de la literatura iberoamericana, murió esta mañana a los 87 años en su casa de la isla canaria de Lanzarote, víctima de una leucemia crónica.

El novelista, poeta y periodista, de relación íntima y cálida con la Argentina desde siempre, estaba acompañado por su esposa, la periodista y traductora española Pilar del Río. Según fuentes de la familia, Saramago había pasado una noche tranquila, pero tras desayunar comenzó a sentirse mal y a los pocos minutos falleció.

En su carrera, el portugués conjugó un trabajo prolífico y de alta calidad con un compromiso humanístico y político. Esa postura derivó en la militancia comunista durante buena parte de su vida (“hormonal”, como la definió hace unos años), aunque criticó con dureza regímenes de izquierda en varias oportunidades. Siempre se jactó de no tener poder para cambiar el mundo, pero sí para decir que era necesario cambiarlo.
“Sólo soy alguien que, al escribir, se limita a levantar una piedra y a poner la vista en lo que hay debajo. No es culpa mía si de vez en cuando me salen monstruos”, afirmó en 1997.
La Academia Sueca le otorgó el Nobel por haber creado una obra en la que “mediante parábolas sustentadas con imaginación, compasión e ironía, nos permite continuamente captar una realidad fugitiva”.
Hijo y nieto de campesinos, había nacido en noviembre de 1922 en la pequeña aldea de Azinhaga, con el nombre de José de Souda, aunque fue más conocido por el apodo de su familia paterna, Saramago, que el funcionario del Registro Civil añadió al inscribirlo. No pudo terminar la escuela secundaria por problemas económicos, y fue cerrajero, mecánico, editor y periodista. También fue director adjunto del “Diario de Noticias”, de Lisboa.

Pero su destino era ser escritor. Publicó su primera novela en 1947, “Tierra de pecado” y el reconocimiento mundial no le llegó hasta los 60 años, con “Memorial del convento”, la novela que, según contó Pilar del Río en más de una ocasión, propició su relación amorosa con el escritor.
A la periodista y posterior traductora de la obra de Saramago le impresionó tanto la lectura de ese libro (Premio del Pen Club Portugués) que se fue a Lisboa a entrevistar a su autor en 1986. Dos años más tarde se casaron.

Su novela “El Evangelio según Jesucristo” generó una fuerte polémica con el Vaticano y fue censurada en Portugal en 1992. Un año después el escritor decidió trasladarse a vivir a la isla española de Lanzarote. Fue presidente del jurado del Premio Clarín de Novela y asiduo visitante de la Argentina
“Ensayo sobre la ceguera”, “Todos los nombres”, “Ensayo sobre la lucidez”, “La caverna”, “El hombre duplicado”, “Las intermitencias de la muerte” y la pólémica “Caín” son también novelas de este gran escritor que en “Las pequeñas memorias” entrelazó los recuerdos de su infancia. Cuando se publicó esa obra dijo: “He intentado no hacer nada en la vida que avergonzara al niño que fui”.

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Nota extraída de Clarín

Libro del Mes: “Siddhartha” de Hermann Hesse

1 Mar

El escritor alemán Hermann Hesse nació en 1877 y con el pasar de los años fue considerado uno de los mejores escritores de Alemania de todos los tiempos. Tal es así que en 1946 por todo su trabajo se ganó el premio Nobel de Literatura. El final de Hesse fue a sus 85 años en su cama mientras dormía, a causa de hemorragia cerebral.

Entre sus obras más conocidas se destacan El Lobo Estepario (1927), Juego de los Abalorios (1943), Demian (1919) y Siddharta (1922), del que hablaremos a continuación.

Siddhartha narra la historia de una persona con el mismo nombre del libro que vivió en la época de Buda. Con sus experiencias religiosas va encontrando su verdadera identidad, su verdadero rumbo, su verdadero ser.

El libro no posee una lectura compleja ni rebuscada, y eso es lo que le otorga fluidez y simpleza, permitiendo valorar mucho más las cosas hermosas y sencillas de las que habla.

La novela está muy ligada a la cultura budista, ya que Siddhartha busca constantemente una mayor sabiduría. Lógicamente, el lugar situado donde transcurre la historia es en la India antigua.

Creo que para aquel que no está acostumbrado a la lectura es una buena novela para iniciarse, ya que no tiene un léxico complejo y no es un libro extenso.

Otros recomendados:

“Las Venas Abiertas de América Latina” de Eduardo Galeano

“Operación Masacre” de Rodolfo Walsh

“Cien Años de Soledad” de Gabriel García Márquez

“El Proceso” de Franz Kafka

Libro del Mes: “El Proceso” de Franz Kafka

1 Feb

Franz Kafka es considerado uno de los escritores más influyentes del Siglo XX. Su literatura se compone fundamentalmente de relatos cortos y también de tres novelas, todas publicadas después de su muerte por tuberculosis en 1924. Una de ellas fue El Proceso, su obra más conocida junto a La Metamorfosis.

Vamos a hablar un poco más de El Proceso…

Primero es importante decir que la novela quedó inacabada a causa de la prematura muerte de Kafka y que su final resulta demasiado precipitado. Es realmente una gran pérdida que todos los capítulos intermedios nunca se hayan escrito.

En El Proceso, el protagonista de la historia se llama Josef K. Una mañana, éste se despierta custodiado por dos agentes de la ley, que lo llevan ante un juez que le informa que un proceso se le ha abierto en su contra por un supuesto delito que cometió y que se encuentra bajo investigación.

En ningún momento el lector se va a enterar de qué se lo acusa a Josef K. Él va a vivir lo que se conoce como “pesadilla kafkiana” (término que trascendió la obra de Kafka), una situación casi surrealista donde predominan la ilogicidad y la falta de coherencia en la sucesión de los eventos.

La justicia aparece en la novela como una entidad irrefutable e inaccesible. Todos los intentos de Josef K. por averiguar algo son en vano, mientras situaciones bastante llamativas o absurdas resaltan el carácter onírico del relato. Parece haber en El Proceso una crítica hacia la burocratización de la sociedad en la postmodernidad.

De mi parte, lo recomiendo abiertamente. Es lo único que leí de Kafka, así que en algún momento tendré que volver sobre su obra.

Otros recomendados…

“Las Venas Abiertas de América Latina” de Eduardo Galeano

“Operación Masacre” de Rodolfo Walsh

“Cien Años de Soledad” de Gabriel García Márquez