Adiós a un Grande, murió José Saramago

18 Jun

El escritor portugués José Saramago, Nobel en 1998 y una de las más brillantes plumas de la literatura iberoamericana, murió esta mañana a los 87 años en su casa de la isla canaria de Lanzarote, víctima de una leucemia crónica.

El novelista, poeta y periodista, de relación íntima y cálida con la Argentina desde siempre, estaba acompañado por su esposa, la periodista y traductora española Pilar del Río. Según fuentes de la familia, Saramago había pasado una noche tranquila, pero tras desayunar comenzó a sentirse mal y a los pocos minutos falleció.

En su carrera, el portugués conjugó un trabajo prolífico y de alta calidad con un compromiso humanístico y político. Esa postura derivó en la militancia comunista durante buena parte de su vida (“hormonal”, como la definió hace unos años), aunque criticó con dureza regímenes de izquierda en varias oportunidades. Siempre se jactó de no tener poder para cambiar el mundo, pero sí para decir que era necesario cambiarlo.
“Sólo soy alguien que, al escribir, se limita a levantar una piedra y a poner la vista en lo que hay debajo. No es culpa mía si de vez en cuando me salen monstruos”, afirmó en 1997.
La Academia Sueca le otorgó el Nobel por haber creado una obra en la que “mediante parábolas sustentadas con imaginación, compasión e ironía, nos permite continuamente captar una realidad fugitiva”.
Hijo y nieto de campesinos, había nacido en noviembre de 1922 en la pequeña aldea de Azinhaga, con el nombre de José de Souda, aunque fue más conocido por el apodo de su familia paterna, Saramago, que el funcionario del Registro Civil añadió al inscribirlo. No pudo terminar la escuela secundaria por problemas económicos, y fue cerrajero, mecánico, editor y periodista. También fue director adjunto del “Diario de Noticias”, de Lisboa.

Pero su destino era ser escritor. Publicó su primera novela en 1947, “Tierra de pecado” y el reconocimiento mundial no le llegó hasta los 60 años, con “Memorial del convento”, la novela que, según contó Pilar del Río en más de una ocasión, propició su relación amorosa con el escritor.
A la periodista y posterior traductora de la obra de Saramago le impresionó tanto la lectura de ese libro (Premio del Pen Club Portugués) que se fue a Lisboa a entrevistar a su autor en 1986. Dos años más tarde se casaron.

Su novela “El Evangelio según Jesucristo” generó una fuerte polémica con el Vaticano y fue censurada en Portugal en 1992. Un año después el escritor decidió trasladarse a vivir a la isla española de Lanzarote. Fue presidente del jurado del Premio Clarín de Novela y asiduo visitante de la Argentina
“Ensayo sobre la ceguera”, “Todos los nombres”, “Ensayo sobre la lucidez”, “La caverna”, “El hombre duplicado”, “Las intermitencias de la muerte” y la pólémica “Caín” son también novelas de este gran escritor que en “Las pequeñas memorias” entrelazó los recuerdos de su infancia. Cuando se publicó esa obra dijo: “He intentado no hacer nada en la vida que avergonzara al niño que fui”.

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Nota extraída de Clarín

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